La negociación es una de las habilidades profesionales más valiosas, pero los estudios demuestran que persisten diferencias significativas entre hombres y mujeres al sentarse en la mesa de acuerdos. Factores como normas sociales, estereotipos y sesgos inconscientes influyen en los resultados y en la confianza con la que se negocia. Incorporar una perspectiva de género ayuda a detectar estas barreras y a transformarlas en oportunidades. Prepararse con datos, redefinir estereotipos, establecer redes de apoyo y practicar la asertividad son pasos clave para avanzar hacia la igualdad de género en los procesos de negociación. Promover el empoderamiento femenino en este ámbito no solo beneficia a quienes negocian, sino que fortalece organizaciones más justas y colaborativas.